Pumba

Esta es la historia de un Cachorro de Bulldog Francés de 4 meses que jugando con otros perritos, lo encuentra la familia que lo tenía, desmayado en el piso porque sus compañeritos comienzan a ladrar sin parar. Le aplican un decadron y como no mejora lo llevan al veterinario. Nadie sabía que le pasaba, le hacen estudios sin demasiados hallazgos y queda en observación con antibióticos. A las 48 hs se le “abre” la piel de ambas regiones inguinales. Se lo traslada a Capital, el estaba viviendo en Quilmes, en otra veterinaria lo limpian y le inyectan antibióticos y analgésicos y el empeora, entonces decido llevarlo para que lo vea el Dr Pocai. El le aplica Terapia Neural y le hacemos curaciones 4 veces por día aplicándole un gel de procaina y azúcar. Por insistencia de quienes lo tenían en Quilmes, lo llevo para que lo vea una dermatóloga canina y ella me dice que las lesiones son consecuencia de la picadura de una araña anaranjada que llegó a Quilmes con una sudestada. El mejoró rápidamente y las lesiones fueron cicatrizando, una media 12 cm y la otra 8 cm de longitud, eran inmensas para un cuerpo de un cachorro. Finalmente cerca del año de vida cicatrizó y fue castrado. Hoy vive con una familia que lo ama y está completamente sano y juguetón como siempre. El me enseñó tanto sobre el cuidado en tantos sentidos y entendió perfectamente cuando le dije “vos pone la fuerza, que yo haré de todo para que vivas” y gracias a Dios, a la terapia neural, al Dr. y a nuestro cuidado, Pumba sobrevivió y está súper bien. Muchas gracias, Dr.!

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