Morena

Mi nombre es Belén, quiero compartirles la experiencia que estamos viviendo con la terapia neural con mi perrita Morena. More es una maltesa que en febrero del año 2021 cumplió 10 años y a fines de ese mes comenzó con algunos episodios de “tos” mientras corría. Al notarlo por unos tres días en forma continua, decidí consultar al veterinario que la atendió desde chiquita en Rosario, ciudad en la que vivimos. Al revisarla, me recomendó consultar con un cardiólogo. Conseguí turno para la semana siguiente, y le realizaron una ecografía en la que se detectó que su corazón estaba agrandado. Ante esta situación, fue medicada con una pastilla y le indicaron un control una vez transcurridos 3 meses. Con el paso de los días, y aunque Morena tomaba la medicación rigurosamente, no mejoraba su estado de salud: tenía episodios de tos frecuentemente. Decidí consultar con otros veterinarios, de modo de poder encontrar algo que la aliviara. Recorrí todos los veterinarios renombrados de la ciudad: algunos le indicaron antibióticos, antialérgicos, antitusivos y hasta broncodilatadores; sin embargo, Morena no mejoraba sino que incluso empeoraba. Un viernes del mes de mayo, me despierto y decido llevarla al veterinario de cabecera porque no paraba de toser, incluso en reposo. Al revisarla, me deriva de urgencia al cardiólogo y le descubren un edema pulmonar por el cual casi la dejan internada un fin de semana. No puedo describir con palabras mi angustia y desesperación ante tal situación. No habían pasado dos meses desde su última revisión con aquel cardiólogo, y su cuadro había empeorado significativamente, aún cuando habíamos hecho todo lo que nos habían indicado y más. Finalmente, con inyectables de diuréticos pudo salir adelante ese fin de semana, y luego siguió tomando una dosis del mismo en comprimidos, junto con la “pastilla para el corazón”. Por aquel entonces una gran amiga llamada Silvina me había recomendado un veterinario que hacía terapia neural en Buenos Aires, pero dadas las circunstancias de que nos encontrábamos en pandemia, se dificultaba muchísimo viajar. Fueron transcurriendo las semanas y aunque seguía tomando la medicación, Morena no mejoraba: continuaba con los episodios de tos. Había noches que tosía toda la madrugada y casi no podía descansar, otras en las que podía dormir pero durante el día tosía con solo caminar. Era consciente de que Morena era “grande” y también me habían dicho que esos síntomas eran normales en esas razas. Sin embargo, quería hacer todo lo que fuera posible para que estuviera mejor. Finalmente, a principios de julio del 2021 pude viajar para llevar a Morena a un veterinario especialista en terapia neural. Que puedo decirles? No tengo palabras para agradecer esta maravillosa terapia. En la consulta, Morena fue atendida con muchísima atención, revisándola en su totalidad con el objetivo de ayudarla (y no de eliminar el síntoma). En aquella ocasión, le pusieron un inyectable y le indicaron dos medicamentos adicionales y un cambio en la alimentación. A partir de ese momento, la mejora de More fue prácticamente instantánea: dejó de toser en menos de una semana. Por momentos me encontraba totalmente asombrada. Durante más de 4 meses la había visto tan mal y de pronto, volvía a ser la More juguetona y alegre de siempre. En el primer mes de tratamiento habrá tenido 3 o 4 episodios de tos, y luego desaparecieron por completo. Asistimos nuevamente a las consultas con el veterinario especialista en terapia neural en los meses de noviembre 2021 y marzo 2022, dado que al tener que viajar, no puedo llevarla tan seguido, pero aún así, siguiendo con el tratamiento indicado, Morena sigue excelente. No tengo palabras para expresar todo el agradecimiento que siento y desde lo más profundo de mi corazón les digo que no se rindan, que busquen alternativas, la terapia neural realmente ayuda a nuestras mascotas…porque más que mascotas, son nuestra familia.

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